de unos labios a penas tibios
inmóviles cómo sus sentimientos,
en cambio el mío
se entregó en pleno, iba en él mi vida.
Fue simple, es cierto, tal vez sencillo, breve
pero intenso,
el suyo
¡forzado! ahora que recuerdo.
Al paso del tiempo el segundo
me quedó latiendo no sólo en mis labios
caló en mi piel y dividió mi cuerpo
en ella… creo intentó, no sé si sentirlos pero a duras penas
empezó a moverlos,
otra vez en la puerta de sus labios, los míos,
con mi vida
se iban al suelo junto a mis sentimientos.
¿Qué hago? ¿A qué juego? ¡Si ella es cobarde, fatua
y no se entera!
¡Que me quiere! Lo sabe, no lo cree, lo duda, no lo expresa;
lo expresa, se retrae ¡se muere de miedo!
Es que jamás en su vida ha sentido un amor tan bueno.
Qué lástima, que pena, por tan poco se entrega.
Llegará el día en el que cuando salga del ensueño vea
que la realidad le está ausente,
estaré muy lejos,
tal vez sea tarde (quizá de noche)
para despertar mis sentimientos.
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