El vaho del verano se pierde
confuso por humos y vapores
entre la marisma humana que indiferente transita.
A pesar del seco licor que procuro adormezca,
en ves,
fiero me hiere.
Sigo esperando ¿Y si no vuelves?
Mi forzada sonrisa colgada de otoñales ramas... queda, ¿Cómo queda?
Volveré a sonreír con esfuerzo
y dormirme a la sombra de algún olvido
de un tiempo que añoro, deseo,
el que jamás viví contigo.
Te esperaré por si no encuentras el camino
¿Y mi interminable deseo de vestirte de verde jade?
Si ahora pudiese estar mirándote a los ojos
y no escribiendo confuso estas letras…
Bajo el olivo tomaré sombra y dormiré, no sé si tranquilo;
soñaré peligros prohibidos; contigo.
¿Te valen mis sueños?
Mis sueños te los obsequio,
el combustible que inventé para ti.
-Me enredo-
Y yo me quedo ¿Con qué me quedo?
El seco fruto del desencanto
y las lagrimas de besar no sólo tus labios
no,
todo tu cuerpo.
Maldito deseo.
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