que es la fuente de donde beben
agua mis versos
el espejo donde reflejo
mi rostro
los ojos que son
mis ventanas
la calma que disipa
mis ganas
el cuerpo que acaricio dormido
de montañas normales
que escalo cada noche
sediento
caramelo que hace agua mi boca
Me gusta cuando despierta
porque parece recién hecha
y su tibieza eriza, caliente
la corteza entera de mi
lacerado cuerpo
su voz calmada
y su palabra ausente de ironía
de pié
me mira y me calma
tocarla llena mi voluntad
nutre mis ansias
Pregúntale a ella
pues es la que sabe
de qué color son mis palabras
y con sus labios pinta mi boca
exhalo colores vivos entrañables
cuaja mi apropiado registro
con confundido ímpetu
trasvasa sustancia humana
elemental
en el límite de la palabra y el verso
metáfora
Como troncos erguidos, pequeña,
surge cada día del viento
y su aroma de se me pasa la tarde
me oxigena entero
para salvarme
Sobrevivo al tedio
al resfrío luego
llegada la noche
dormir abrazado a su voz
con el corazón contento
fruto pleno jugoso
tramposa
madura
Para eso la llamo
la escucho
por eso la extraño
Pregúntale a ella
que aún me va conociendo
que no sabe que le escribo
estos versos
que se los llevará más tarde
a liquidarlos
el tiempo
o
peor aún
el olvido
que no me lee
que ni siquiera, creo, se da cuenta
existo
agradable pecado
oxímoron,
que hoy me brindas un bocado
y mañana dejas que muera de hambre
Ñetro
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