que no percibo el sosiego que tu cariño
me brinda?,
¿Piensas que no me interesa
el sacrificio que haces
cada tarde, cada día, cada noche
cuando regreso a ti
extenuado de vivir los días
y tú me sustentas?
…que no me doy cuenta de tu alegría
por verme contento,
lo solícito de tus besos,
eres linda, mujer, y eres buena.
Cómo me gustaría en nubes de plata
elevarte en un acto de magia
y con la yema de mis dedos,
húmedos de mis lágrimas,
saciar tu sed
del espanto que mi vida
a tu vida ha venido a infringir
¡sabe Dios
desde cuando!
no te miento, te digo la verdad,
eres buena y generosa,
alegre y candorosa;
me gustas mujer y te extraño.
Por tu desespero por verme feliz,
por ese cariño
que no sabes cómo ofrendármelo,
por tu cuerpo
que en actitud contrita
me brindas calladamente para encontrarme,
mujer, eres generosa y te extraño.
Por que me mimas, me cobijas
como si fuera endeble,
como si no me bastaran
tus caricias;
mujer, te extraño y necesito.
Hoy
que mi cuerpo respira tu aroma
y trasciende al tuyo
y tu voz se repite en mí
con retrospectivo reflejo,
desde mis entrañas
hasta lo más externo,
se me escarapela la piel
y se me eriza el vello,
las lágrimas apremian mis pupilas
y mi garganta entremezcla
aire, saliva y llanto;
hoy,
de saberte mía,
de un tiempo a esta fecha
soy feliz.
Mas cuando pienso que tú te vas,
de mí te alejas,
serás del tiempo, de la distancia;
vivirás en mí
entre recuerdos,
tú te vas
y contigo mis sueños.
Ahora que me preguntas,
que pides que te diga
qué es lo que esta atribulada
alma quiere,
te respondo:
“Nada, o si no es mucho,
que me des un beso
y que no te vayas”
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